"Cuando el Viento se Llevó a Parlanchín"
mas https://arbolabc.com/?utm_source=chatgpt.com
1-"Un Atardecer de Colores y Curiosidad"
En un campo verde y lleno de flores de colores que empezaban a mecerse suavemente con la brisa de la tarde, mientras el sol derramaba pinceladas naranjas y rosadas sobre el cielo, vivía un sapo llamado Saltarín.
Saltarín era un sapo grande y gordito, con una piel llena de pequeñas verrugas verdes y unos ojos grandes y redondos que observaban con curiosidad cómo las campanillas azules se balanceaban al compás del viento.
Cerca de allí, justo al lado de un huerto donde las hojas de las zanahorias crujientes susurraban con la suave corriente de aire y las lechugas fresquitas ondulaban como pequeñas olas verdes, un pequeño saltamontes de color verde brillante llamado Parlanchín disfrutaba de su última hojita del día, aferrándose a ella mientras una ligera ráfaga le movía las antenas.
mas https://youtu.be/dniLFn1NQkk?si=I4DyutqSWaK0aMSk
2- "¡No me comas, mejor escúchame!"
Saltarín, con su andar pesado y silencioso, se acercó al huerto. Su estómago rugía con fuerza, ¡tenía mucha hambre!
De repente, sus ojos se posaron en Parlanchín, que estaba tranquilamente masticando su hoja, ¡y hasta la hoja parecía vibrar con el aire que empezaba a intensificarse! "¡Mmm, qué bocado tan jugoso!"
Pensó Saltarín, relamiéndose con su larga lengua pegajosa mientras notaba cómo los pétalos de las margaritas cercanas se inclinaban como haciendo una reverencia.
Se acercó sigilosamente y justo cuando estaba a punto de lanzar su lengua para atrapar a Parlanchín, el saltamontes lo vio y, muy rápido, empezó a hablar con una voz aguda y divertida que apenas se escuchaba por el creciente murmullo del viento entre las hojas:
—¡Hola, grandullón! ¿Sientes esta alegría en el aire? ¡Es una tarde maravillosa, verdad! A mí me encantan estos atardeceres, cuando el cielo parece un gran lienzo donde el viento pinta con los colores más bonitos. ¿Y a ti? ¿No te gusta cómo bailan las espigas de trigo?
Saltarín se quedó paralizado, ¡nunca había escuchado a un saltamontes hablar tanto! Y ahora, con el viento que comenzaba a silbar suavemente, parecía aún más increíble.
—Eh... hola —dijo Saltarín, un poco confundido—. Yo... yo venía a... bueno...
—A ver cómo se mueven las ramas de los árboles como si fueran brazos gigantes saludando al sol? —interrumpió Parlanchín, dando un pequeño salto sobre una zanahoria que se balanceaba ligeramente—. ¡Son mis vecinas favoritas! Son tan naranjas y crujientes. ¿Sabes que tienen muchísimas vitaminas buenas para los ojos? ¡Quizás por eso tienes esos ojos tan grandes y bonitos! ¡Mira, mira cómo se agitan las hojas! ¡Parece que nos están aplaudiendo!
Saltarín sintió una pequeña brisa fresca en su piel verrugosa.
—Bueno, en realidad... —empezó a decir Saltarín, recordando su hambre mientras veía cómo una mariposa aleteaba con dificultad contra el viento que se hacía más fuerte.
-¡Oh! ¡Espera! —exclamó Parlanchín—. ¿Has probado las hojas de lechuga de este huerto? ¡Son como seda! Y tienen un sabor tan fresco... ¡Podríamos probarlas juntos! Mira cómo se doblan con el viento, ¡parecen olas verdes! ¿Te gusta la lechuga, grandullón?
Parlanchín seguía hablando sin parar, contándole a Saltarín cómo el viento jugaba entre las hojas, levantando pequeños remolinos de tierra y haciendo que las flores silvestres se inclinaran y se levantaran como si estuvieran jugando al escondite.
Saltarín escuchaba atentamente, olvidándose por completo del hambre, fascinado por cómo todo a su alrededor parecía cobrar vida con la fuerza del viento. La forma en que Parlanchín hablaba era tan graciosa y animada que le hacía reír por dentro.
Se dio cuenta de que Parlanchín no era solo un bocado, ¡era un saltamontes muy divertido y el viento parecía estar celebrando su encuentro!
Mas https://youtu.be/Cd7Lq0aflq0?si=IOSMoqVW4dZiRX4D
3- "Un Amigo en el Aire y un Corazón Lleno"
Al final, Saltarín sintió que su corazón de sapo se había ablandado. No podía comer a Parlanchín, aquel pequeño saltamontes que parecía disfrutar tanto del viento como él de un buen chapuzón. Se había convertido en su nuevo amigo. Pasaron un rato charlando y riendo juntos, sintiendo cómo el viento jugaba con sus cuerpos mientras el sol se escondía tras las montañas, tiñendo las nubes de púrpura y oro.
De repente, cuando la barriga de Saltarín volvió a rugir con fuerza y miró a Parlanchín con ojitos de "tengo mucha hambre", el viento, que hasta entonces había sido juguetón, se convirtió en una ráfaga poderosa. Los árboles crujieron, las flores se doblaron hasta el suelo y el viento silbó con fuerza.
—¡Agárrate fuerte, Saltarín! —gritó Parlanchín, con las antenas ondeando violentamente mientras el viento lo levantaba del suelo como si fuera una pluma.
Una ráfaga aún más fuerte llegó, empujando con fuerza las hojas y levantando polvo y pequeñas ramitas. Antes de que Saltarín pudiera hacer nada, ¡Parlanchín salió volando como una hoja verde llevada por un gigante invisible!
—¡Adiós, Saltarín! ¡Sujétate bien! ¡Nos vemos cuando el viento calma! —se escuchó la voz de Parlanchín a lo lejos, perdiéndose entre el sonido del viento, mientras desaparecía en el cielo que ahora se volvía oscuro.
Saltarín se quedó mirando hacia donde había volado su nuevo amigo, sintiendo el viento fuerte en su cara, con la barriga aún rugiendo, pero con una sonrisa en su boca de sapo. Sabía que, aunque el travieso viento se había llevado a Parlanchín, seguro que volverían a encontrarse en aquel campo donde las flores bailaban y el viento contaba historias.
Y la próxima vez, en lugar de comérselo, ¡compartirían el baile del viento y seguirían juntos disfrutando de los atardeceres!
FIN
mas :https://youtu.be/AwvuIfEI3SU?si=FbXtMQ_dD-0jrgRy









.png)




.png)

